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La hora de la Tierra

Marzo 26, 2008

Este sábado 29 de marzo a las 8 PM todos y cada uno de nosotros tuvimos la oportunidad de participar en un importante evento internacional. La ”Hora de la Tierra” fue una hora dedicada a inspirar al público a tomar acción para tratar de frenar, o al menos minimizar, los efectos del Calentamiento Global. Este evento se lanzó el año pasado en Sydney, Australia cuando 2.2 millones de residentes y 2 mil negocios voluntariamente apagaron sus luces por una hora. Hubo cobertura noticiosa a nivel internacional. La idea tomó auge de inmediato, y para el evento de este año ya hubo 16 mil negocios y más de 220 mil individuos en todo el mundo registrados para oficialmente participar en este “apagón voluntario”.

Miami no se quedó atrás. Tal vez notaron o vieron en nuestros noticiero nocturno del lunes 24 de marzo que la icónica torre del Bank of America, uno de los edificios más representativos del  downtown de Miami, estuvo “apagada”. Es costumbre que cada noche el exterior del edificio esté alumbrado, a veces con colores representativos de la época del año o tal vez de algún evento especial. Pero el lunes 24 de marzo el alcalde Manny Díaz fue anfitrión de un acto en el mismo edificio donde anunció que la ciudad de Miami será partícipe de la “Hora de la Tierra 2008″. Eso significó que la alcaldía y otros edificios gubernamentales de hecho apagaron todas sus luces “no esenciales” el sábado en la noche a las 8 PM. Numerosos negocios de la ciudad se comprometieron con el alcalde e hicieron lo mismo. Individuos, incluyendo a un servidor, pudimos también poner nuestro granito de arena. 

La primera “Hora de la Tierra” en Sydney redujo el consumo de energía por 10%, el equivalente de remover 48 mil vehículos de circulación. Imagínese lo que se puede lograr cada año.

La teoría de la evolución

Febrero 25, 2008

Este mes concluyó un proceso en la Junta de Educación de la Florida que comenzó con muy buenas intenciones, pero generó mucha controversia, y terminó en un juego de palabras el cual considero de intenciones deshonestas.

La idea inicial de la Junta de Educación era actualizar por primera vez desde 1996 las normas para la enseñanza de las ciencias. Específicamente se incluiría la enseñanza de la Teoría de la Evolución. Recordemos que Darwin originalmente propuso una hipótesis sobre la “selección natural” basada en sus observaciones en las Islas Galápagos. El proceso de la “selección natural”, donde los organismos más fuertes van pasando sus genes a generaciones futuras, mientras que los más débiles tienden a desaparecer, ha sido comprobada numerosas veces a través de los años por observaciones y experimentos científicos. Por lo tanto, la evolución ha pasado de ser hipótesis a ser una teoría científica.

La palabra teoría puede ser interpretada incorrectamente. En la ciencia, “teoría” es definida por la Real Academia Española como “serie de las leyes que sirven para relacionar determinado orden de fenómenos”. Pero el ciudadano de a pie intepreta “teoría” más bien como una hipótesis, o sea, una suposición de algo posible o imposible.

Las reuniones de la Junta de Educación atrajeron la atención de diversos grupos, incluyendo aquellos que consideran la evolución como una suposición de algo imposible. Estas personas interpretan las enseñanzas religiosas literalmente, insisten que la Tierra fue creada hace 6 mil años, y que la raza humana parte toda de Adán y Eva. Están opuestos a que se instruya al estudiantado sobre la evolución, y en vez piden que se enseñe lo que llaman “creacionismo”, doctrina que defiende que cada especie en el planeta es el resultado de un acto particular de creación.

No empece la oposición de estos grupos, la Junta logró incluir la evolución como parte del currículo para estudiantes floridanos. Pero también se vio forzada a ceder lo suficiente para acceder a la petición de los creacionistas de que la evolución fuera descrita como “teoría”. En efecto, la evolución es una teoría, pero la palabra “teoría” en este caso tiene que ser estrictamente interpretada con su definición científica. Los que pidieron que se describa la evolución como teoría no lo hicieron por exigir un alto nivel de precisión científica. En vez buscaban confundir al pueblo, y peor aún a los jóvenes estudiantes, haciéndolos creer que la evolución es sólo una creencia, a la par o al mismo nivel que una hipótesis.

No hay duda que tanto la Florida como el resto de Estados Unidos necesita elevar su nivel de enseñanza en ciencias y matemáticas. Numerosos otros países ya cuentan con un mayor estándar de aprendizaje en estas disciplinas, que tan necesarias serán en el Siglo 21. Felicito a la Junta de Educación por querer mejorar la enseñanza a nuestros jóvenes. Ojalá que en futuras ocasiones no se mezcle el dogma científico con el dogma religioso.