Fue el evento meteorológico de mayor importancia para el Sur de la Florida en lo que va de invierno. Hemos tenido una que otra ola de frío, pero en general el estado del tiempo había permanecido muy estable casi todos estos meses invernales.
El 12 y 13 de febrero hubo alertas de tormentas severas y tornados. Uno de estos vórtices tocó tierra en el condado Broward al norte de la I-595 cerca de la SW 31 Ave. El tornado permaneció en tierra casi 3 millas, calando una zona de destrucción de un octavo de milla de ancho. Finalmente levantó hacia la nube cerca de Sunrise Blvd. Afortunadamente el torbellino fue clasificado sólo EF-0 en la escala Fujita según el Servicio Nacional de Meteorología, con vientos máximos de 85 millas por hora. Por eso los daños no fueron mayores.
La lluvia definitavente contribuye a reducir la severidad inmediata de la sequía. Sin embargo, es como una gota en un oceano, y hace falta una serie de numerosos eventos que dejen 2 y 3 pulgadas de acumulación antes de que veamos el Lago Okeechobee subir de nivel. En esta ocasión el condado Miami-Dade vió de 1 a 2 pulgadas de lluvia, el condado Broward como 2 y media, y en Palm Beach los acumulados sobrepasaron 3 pulgadas.
